Día de Muertos

Como mexicanos, el Día de Muertos tiene una profunda significación dentro de nuestra mestiza idiosincrasia que rebasa el mero festejo: se trata de un diálogo con la otra vida, una tradición profunda que nos permite hablar con los que se fueron, con los que se adelantaron, como un acto de comunicación trascendental y memoria, recordando que no hay que dejar morir a nuestros difuntos, ni a nuestras raíces.

Los tradicionales Altares de Muertos que se realizan en México son una celebración de origen prehispánico, que poco a poco se ha ido transformando con el paso de los siglos pero que ha mantenido su propósito original: honrar a los difuntos. Son también una forma de dar belleza y calor al duelo, aliviar la nostalgia y honrar a quienes amamos.

Frank Coronado low

Los festejos del Día de Muertos en México comienzan el 31 de octubre, cuando se pone una ofrenda en cada casa y llegan las ánimas de los niños –muertos chiquitos–. A la mañana siguiente, el 1 de noviembre, llegan las ánimas de los adultos, y el 2 de noviembre, después de la convivencia de vivos y muertos, se anuncia con 12 campanadas que los difuntos se van.

PanteónDurante el primer día, los familiares limpian las tumbas de sus seres queridos en los cementerios, y las adornan con flores blancas para los niños y flores amarillas para los adultos, y se encienden copal (incienso americano) y velas para alumbrar su camino de llegada y de regreso. Dependiendo de la tradición de cada región mexicana, la ofrenda puede tener tres niveles que representan el cielo, el limbo y la tierra, o, en otros casos, siete niveles que corresponden a la simbología de los siete cielos aztecas que se deben de atravesar para llegar al Mictlán.

Las familias conviven durante esta celebración y se sirve comida que le gustaba a las personas recordadas en la ofrenda, se intercambian ofrendas y se lleva música, con lo que concluye esta festividad, poseedora de un toque de alegría y unión al establecer un puente entre la vida y la muerte, entre el presente y el pasado.

OaxacaLa celebración tiene sus raíces en el mundo precolombino, en el que la concepción de la muerte no se asociaba a una cuestión de premio (paraíso) o castigo (infierno), como sucede en el cristianismo. El hombre prehispánico concebía la muerte como un proceso más en un ciclo constante de vida y no como algo trágico. El Mictlán era un lugar reservado para los que morían por muerte natural sin importar su condición social.

Esta festividad, con más de 3 mil años de historia, ha sido distinguida por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por ser “una de las representaciones más relevantes del patrimonio vivo de México y del mundo, y una de las expresiones culturales más antiguas y de mayor fuerza entre los grupos indígenas del país”.

Textos

En los siguientes escritos encontrarás una detallada descripción tanto de la historia, como de los elementos que conforman los Altares de Muertos en México:

· Texto ‘La Fiesta de la Muerte’ de Cristina Palacio

· Texto ‘El alimento de los muertos’ de Esmeralda Reynoso

Selección Bibliográfica

Por otra parte, enlistamos a continuación una selección bibliográfica. Algunos de estos libros los puedes encontrar en Casa Amèrica Catalunya y en el Consulado General de México en Barcelona:

DÍA DE MUERTOS EN MÉXICO
Mary J. Andrade
La Oferta Review Newspaper,Inc. 2000

FIESTAS EN MÉXICO
María Teresa Pomar
guía méxico desconocido
Editorial MÉXICO DESCONOCIDO, 2000

LA FIESTA DE LA MUERTE
Héctor L. Zarauz López
CONACULTA, 2000

LA MUERTE EN EL MÉXICO PREHISPÁNICO
Arqueología MEXICANA
Noviembre – Diciembre
CONACULTA, 1999

LA MUERTE NOS PELA LOS DIENTES
Jorge Argüello Sánchez
Georgina González Montes
Editorial Ducere, 2000

SABROSURAS DE LA MUERTE
Adela Fernández
Producción Creativa, 1999

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